Masallé

8M (al día de la mujer)

8M,
M de marzo,

M de madre
¡M de MUJER!,

de memoria, maltrato y muerte,
de meditación,

de movilización, de millones,
de metas y medidas...

¡M de mujer!,
¡M de más!...



¿A DÓNDE FUERON? (a mi hermana Mónica Bruni)

¿A dónde fueron sus tres rezos
tanto rezados,

tanto humedecidos
con los últimos jugos de la vida?

¿A dónde nunca volvieron,
cama sin memoria de tantas otras?

¿A dónde?
y desciendo a mis abismos buscando ecos perdidos:

no hay colibríes abordando jazmines,
ni jazmines abordando techos,

no hay sonidos ni olores abordando la mesa de viejos veranos,...
¡Sólo un fondo que ya no recuerdo!

¿A dónde fueron sus rezos maltrechos?
Amasijo de tantos en camas sin memorias

¿A dónde?
¿A dónde su rostro final torcido hacia el rincón recién torpemente limpiado?

¿A dónde fuiste, eternidad el lunes?
¿Tras los aromos del fondo que ya no recuerdo

mecedores de ramas amarillas y verdes
eterna, eternamente,...?



ASÍ CREO
“En el centro de la plaza la rota cabeza del poeta es una fuente; la fuente canta para todos”
Octavio Paz

Así creo,
Octavio:

para los pies, sucios y cansados, que en ella se refrescan
canta.

Aún sin agua:
la fuente canta.

Aún sin fuente:
la fuente de mi plaza canta.

Con universo o sin universo,
¡porfiadamente!



¡AY! (a los pobres)

¡Ay!
cuán solos quedan los pobres en las afueras esperando…

Pero, ¡ay!
cuánto más, los pequeños de esos pobres, los viejos de esos pobres…

¡Ay!
¡esos pobres, de las afueras!,

¡Ay!, ¡ay!
esos pequeños, esos viejos ¡afuera de las afueras!,

…donde el universo
se olvidó de comenzar…



AYLAN (a Aylan Kurdi y a los gambianos)

Aylan, te hablo:
¡muchos en tu playa seguimos siendo sismo!

Vedlo:
¡Gambia ha decidido!:

¡pisada de elefante
a Jammeh!,

¡alas de tus mariposas de Kobane
al sufrido gambiano!



BLANCO EL GUARDAPOLVO

Blanco el guardapolvo,
blancas la tiza y la frente,

blanca la Carpa Blanca,
¡blanca la dignidad docente!



CARHUÉ ES MI TIERRA

Carhué es mi Tierra, ¡toda mi sola Tierra!
Del sur, ¡estrella por estrella!: Sirio, Canopus, Arturo, Vega, Capella,…

- Desde sus amaneceres, ¡ay! por el cementerio de mi hermana, mis padres,
Laura, Marcelina, Mariana, la pequeña tía Hilda, mis pequeños alumnos, mis buenos vecinos....

- Por los techos que brillan y brillan y el Epecuén que sala y sala.
- Hasta el Masallé trigado (donde un sol trigador entre médanos humilde muere).

¡Carhué es mi Tierra!,
- y el aljibe de la Yrigoyen al 800 (en el que la Luna de llenos pechos nace),

- el fondo de 20 metros y su derecho caminito de ladrillos
(donde mi erecto rostro al ir oraba el dictado de la señorita López y al venir soñaba),

- más este aromo (descendiente directo de todos los talados,
¡por qué los talados, al levantar el hacha, 30.000 veces descienden!)

¡Carhué es mi Tierra!
mi Soria,

Orihuela
y Moguer.

Principio y fin
de mi verso, mi brazo izquierdo, Sirio, Canopus, Arturo,... ¡el Universo!



CUANDO

Cuando
el dolor por mis flancos pasa

torno el interior torcido,
la ventana rota, más rota,

el aromo crujiente,
la panza ácida y la garganta aullido.

(…)

Toco:
Norma, tu bolsillo de 150 pesos,

el cementerio recién dejado,
las nanas de la cebolla, Miguel

y en tu pecho de agosto, Federico,
las balas.

...

Toco:
el agua que te ahoga Aylan,

el ruido, Azucena, de la picana,
los sesenta y ocho pedacitos Abd

y en tu pecho de malvón y agosto, Federico,
todas todas las malditas balas.

...

¡Ay!,
¡cuándo el dolor por mis flancos pasa...!



¡CUÁNTAS CRUCES CALLADAS! (a los soldados de Malvinas)

¡Cuántas cruces calladas padre Universo!.
Cuántas, trabajando imperceptibles,

raíces fecundas
de quebrachos y algarrobos,

ombúes y ceibos,
araucarias y caldenes.

¡Cuántas cruces calladas Universo!.
Cuántas, calladas trabajando y calladas esperando,

esperando erguidas en cemento y rosario al cuello,
esperando invisiblemente embrazadas:

¡sus brotes argentinos maduros
por siempre arbolar!.



EL ALJIBE SE ABRIÓ A LA NOCHE

El aljibe se abrió a la noche
(mi interior a la ventana)

y la luna bella, bella,
satén en el agua...

Nadó un segundo y se fue
(mientras el universo dormía)

bella, bella ella,
magia en mi ventana...



EL SOL DE FRENTE

El sol de frente,
el rostro erguido,

¡clara la mente!,
el sendero habido…

La mano abierta,
en paz el alma,

la hora cierta,
¡la hora en calma!



EMPEQUEÑECIDO POR EL DÍA QUE SE ALEJA

Empequeñecido por el día que se aleja
me cobijo tras la ventana vieja.

Una hoja de enredadera cae,
roja.

Otra, más pequeña,
sucede.

Pensando nada,
giro al interior sin luz.

La oscuridad me devora…
negro.



EN ALEPO (contra la guerra)

En Alepo,
donde la nada existe,

está Mohammed Mohiedin Ani,
su viejo tocadiscos a manivela,

y su bella música siria en el vacío aire
sonando bajito…

...

¡Mohamed!, ¡Mohamed!
sube por favor la música,

que desde Carhué
yo, Carlos Bruni, apenitas apenitas la escucho…



EN MI INTERIOR

En mi interior habita una jodida fauna,
¡lucho contra ella desde que bien recuerdo!

Sometido a veces voy de sus fieras juntas,
sometido, ¡cuando la batalla del momento lastimosamente pierdo!

Otras muchas, vestido de fiesta y de bandera salgo por la Yrigoyen,
esas muchas, cuando la batalla nueva ¡nuevamente venzo!

...

En mi interior habita esa jodida fauna,
batalla tras batalla, verso tras verso voy

(Andes, Guernica, Malvinas, Nunca Más, Alepo,...)
¡desde que bien recuerdo!



ES OTOÑO 4 DE JUNIO DE 2015 (a una pequeña)

Es otoño 4 de junio de 2015,
vaga es la sombra de mis dos fresnos desnudos, bella Carhué.

Respiro,
un poema amarillo escribe el viento en la vereda de mi “Yrigoyen”

y lo borra
y lo escribe.

...

Ha muerto una pequeña.
El otoño y Carhué se vuelven,

en un instante,
agresivamente bellos.

Sus hojas van y vienen mostrándome ahora,
hojas.

...

Bajo la vista
respiro

y cierro
el portón por dentro.



HAY BELLEZA (a la belleza)

Hay belleza en las noches estrelladas de Neruda
y en los mediterráneos azules azules de Sorolla...

En la voz de Mercedes, allende la Cruz del Sur,
¡ay! Universo, ¡cuánta!...

Hay belleza de agosto en mi aromo del fondo
en mis dos colibríes, en mi mano izquierda...

y ¡tanta!
en los pulóveres de Marcelina, en los liquidámbares de otoño, de la plaza...

...

¡Toda!
en el pan de todos.



HAY UN OTOÑO (a la hermana Ida)

Hay un otoño que ama a Carhué,
otoño tras otoño.

Hubo una hermana,
que amó a una escuela alumno tras alumno…



HENCHIDO DE DICIEMBRE

Henchido de diciembre
me arrasó el verano de los 60 al noreste:

¡los botones desprendidos!, ¡la vela del verso izada!,
¡el barquito frágil en marcha!...

...

Remadas,
cruces del sur y barquito,

por la bella Belgrano y la oliente Barracas pasaron,
por el ruidoso Congreso y la tranquila Floresta... pasaron...

...

Mas... la primera helada,
el timón de papel mojado y el dolor de aquellos años

(ese dolor que venía de los abismos del gran río y del gran océano):
abrazadamente ¡me regresaron!



HERIDA DE BARRANCO DEL EPECUÉN (a mi hermana Mónica Bruni)

Herida de barranco del Epecuén,
herida del 13 de junio.

¡Acre tarde,
andada de noche y Aisa!

Aguas turbias,
en el fondo,

sangran hoy
negro el salitre solitario.

Me ausento,
Huyo, Efraín, desde las más viejas calles del Carhué,

huyo desde la tarde de junio
andada de noche y Aisa.

Me ausento.
¡Herida de barranco del Epecuén!

Me ausento bruma al Masallé.
En el aromo florecido de mañana me volverán:

¡aromo
florecido!



LA ETERNIDAD SE PARTIÓ (a mi hermana Mónica Bruni)

La eternidad se partió,
bestial,

con su respiro postrero.
y mi garganta cascada,

y el fondo que ya no recuerdo,
cercanos al invierno,

pegados al invierno,
¡hechos invierno!.

¡Qué frontera cruel entre el color de mi mano
y el de su rostro enjuto en un segundo trocado en la máscara siempre igual de la muerte!

¡Qué frontera cruel entre mi tibieza
y la frialdad súbita de sus sienes amarillas

y el de sus labios, hilos de esparto resecos
-resecos de rezos que nunca se leyeron-!

¡Qué, entre su hirsuto mutismo y mi audible temblor!
¡Qué, entre su cuerpo de horizonte sin sol y el mío, enhiesto desgarbo!

¡Sí!
La eternidad se partió, ¡bestial!

Por ahora,
en este aciago pasillo de hospital,

espero...,
espero que el barro se haga piedra…

Piedra
perfumada.



LABRIEGO DEL BARRO (al artesano)

Labriego del barro,
labriego artesano:

llevan tus manos
cientos de siglos de arcilla en cada uno de sus cientos dedos

y sobre la torneta, por aquí por allá,
la van con sus siglos dejando

y sobre la torneta,
cántaros, jarros y vasijas

-por sabiduría, tal vez, de arcilleros dioses antiguos,
por sabiduría, seguro, de tus sabios dedos-,

vanse bellamente gestando
y, como también por ahí corre que te corre la vida,

vanse -cuando del taller tus manos y colibríes han partido,
en el silencio de estecas, buriles y óxidos-,

¡girasoles nocturnos del Carhué!,
hacia la luna de los llenos pechos moviendo...



LA FUENTE

La fuente baña su sólida base.
El chorro, ruidoso transparente alegre, asciende

saciando justo todo a su paso justo.
En la cima se derrama

y así, mientras una gruesa columna cantando sube
otras pequeñas coreando bajan.

El bello ciclo de ascenso y derrame
se repite una y otra vez

¡de abajo hacia arriba!.
El Sol, testigo, ilumina.



LES ROBARON EL DÍA (a los exiliados)

Les robaron el día conocido, el vecino, la Tierra en las uñas y,
¡tantas veces tantas!, decantar en ese Interior Sagrado los pedacitos del errante cuerpo.

Les dejaron la mañana y los pasos frescos
atados a un volver que ¡tantas veces tantas!, ya no volvería... ¡ya no volvería!...

Fueron arrieros,
arrieros arriando valijas y recuerdos, ¡tantas veces tantas! por inhóspitos senderos.

Fueron, con los ojos otros ocasos viendo
y esos ojos, ¡tantas veces tantas!, locuras y dolores,.. ¡en la inmensidad espejando!

Unos retornaron de tierras, unos de oxidadas rejas: Mercedes, Nelson, Elvio,..
otros quedaron: Antonio, Juan, Aylan,... dejando su infinita vida ¡ay!...

¡con el día conocido, el vecino y
las uñas sucias de la primera Tierra!



ME QUEDÉ (a mi alumno fallecido)

Me quedé mirando el cielo de Carhué
porque partiste.

Sobre el aromo del fondo desplegué las alas.
Fui flamenco austral llevando las almas yacidas del pueblo:

unas, hacia la Cruz del Sur…
bajo esta plaza donde la eternidad existe,

la
tuya.


A la memoria de:
Florencia Romero, Leandro Altmaier, Juan Esain, Leonardo Denk,
Damián Fernández Seixo, Emanuel Sierra, Candela Rodríguez,
Fabián Loschiavo, Juan Carlos Muller, Laura Constantini, Narbaitz,…



MI ESCUELA (a la Escuela Pública)

Mi escuela,
tu escuela,

la escuela de él y de ella,
nuestra escuela,

la escuela de vosotros,
la escuela de ellos...

¡La Escuela Pública!
¡La escuela de Todos!



MI INSTANTE

Mi instante: un rincón de una habitación umbría,
donde una ventana mora…

Más allá más allá,
una luna de llenos pechos;

y colgada a sus soledades,
¡una pequeña utopía!...



MIENTRAS

Mientras Carhué me reconozca como suyo
y yo reconozca mis pasos latinoamericanos en este único único lugar,

mientras el vecino un saludo grite desde su ventana
y los gatos esperen ansiosos por fresca comida, mi despertar,

mientras mis versos vayan y vengan por cimas y abismos
mas no se pierdan en los descartes de la vida, con la vieja edad,

mientras mis desordenados brazos me levanten en orden cada mañana
y las piernas sean bastones de bueno y bello caldén:

bienvenidos sean todos los años, todas las estaciones y todas las horas,
¡bienvenidos!, que por la Yrigoyen con un ¡buen día! me verán agradecido pasar…



NO HABLO

No hablo sobre nuestros nobles muertos
y sus justas memorias,

lo hago sobre la belleza de ellos
que golpea en nuestras arterias.

(Los médicos le llaman
latidos.

Yo,
no sé.

Tal vez –ayúdame Eduardo Galeano-:
¡la mar!...)



POR LA CALLE

Por la calle caminaba el hombre
y al caminar ¡versos sus huellas llevaban!

Las lloviznas del sábado de mayo
como un recuerdo viejo las huellas mojaban,

entonces, ¡versos mojados por charcos y lluvias
sus huellas llevaban!.

Iba el interior tibio entre sus manos, el caminar de la edad...
(los autos pasaban).

¡Versos tibios ligeros mojados
sus huellas por los charcos llevaban!

Cerró la puerta, prendió la luz, colgó las llaves
y guardó en el cajón de cedro los versos que aún ¡en sus huellas quedaban!...



POR TODOS LOS MUERTOS

Me izo al Aconcagua.
Espero al sol.

Brazos en alto,
¡a los pies de mis muertos buenos!...

Me arrodillo,
soy roca y silencio escuchando.

Nieve que desciende, se hace y deshace,
¡regreso!

Llanura argentina, sal en la laguna, Yrigoyen, aromo del fondo, brazo izquierdo.
Así, del Aconcagua al escritorio, me izo y regreso ¡casi eterno!



QUE GOLPEADO TE HAS MUERTO EN PARÍS (a César Vallejo)

Que golpeado te has muerto en París,
que pobre con tu aguacero,

antes del medio siglo
en un viernes quince extranjero.

¡Ay César!,
¡César Vallejo entero!: yo sí sé

que tú eres santiaguino y mestizo,
¡qué mi Perú, París si quieres, te espera!



¡QUÉ SERÁ UNA ESTRELLA FUGAZ! (contra la guerra)

¡Qué será una estrella fugaz
pequeña!:

una, dos, tres,
la Cruz del Sur,

¡la Vía Láctea!.
Qué las lanzará mi mano hendida,

qué te iluminarán la noche,
la voz triste,

la chiquita vida.
¿Qué de ser una bomba?

¿Qué de serlo pequeña?
¿una, dos, tres?:

qué mi mano las atrapará,
qué las hará quebrar entre mis huesos,

qué las volverá estrellas fugaces
¡amarillas, verdes, azules!

Que desde hoy la guerra,
pequeña,

será sólo una estrella fugaz
¡una, dos, tres!,

la Cruz del Sur,
¡la Vía Láctea!

en tu voz triste,
en tu chiquita vida...



RESISTO (a los pobres)

Resisto a que el sol de Carhué
se vaya.

Resisto en esta flor:
- a que grises y azabaches sobrevengan,

- a mudar porque sí
luces y luces

(¡qué el día tan diversa y caramente construyera!)
en avaras sombras.

Una semana, ¿una semana?,
¡resisto un semana en esta flor!

¡Resisto!,
que por acá va bailando la vida y por allá, sola redonda blanca, la muerte.



REZABA EL CURA SU SUERTE

Rezaba el cura su suerte
rezaba, anudadas las manos, ¡su pronta muerte!

Siete u ocho fusiles en su frente alineaban.
Varios muertos, ¡muertos solos, al costado sangre apilaban!

En el centro, ¡iluminado!
por la tierra y España, altas las manos bajas las cejas, ¡el hombre ofrendado!…

...

¡3 de mayo en Madrid!
al rebelde fiero -dijo el ladrón francés- ¡abatid!, ¡abatid!

Y abatidos quedaron en la tierra y en el tiempo los justos
y el Goya y el Guernica, mientras hoy pasamos, silenciosos fríos ¡adustos!...

...

(al este -mientras hoy pasamos- por la noche de Alepo, ¡sorda!
la bala caliente, ¡caliente caliente desborda!)



SE DESCUARTIZAN (a Túpac Amaru)

Se descuartizan
brazos, piernas,

músculos, huesos,
arterias, nervios y tendones.

Se descuartizan
pirámides y murallas,

planetas, estrellas
y universos.

...

Mas entre los pedacitos,
entera seguís…

¡Latinoamérica
mía!



SE ME SUELE DECIR (a la Escuela Pública)

Se me suele decir que la escuela está fuera de la realidad,
se me suele…,

mas..., allí me pregunto, padre Universo:
¿la realidad -ese gigante, tosca pared de toscos ladrillos- está en su humano justísimo lugar?

Mas, allí me pregunto, padre Universo:
¿la escuela -¡la escuela pública!- no está fuera de la realidad,

tozudeando tozudeando -guardapolvos, Carpa Blanca, Cruz del Sur y utopías-
ese humano justísimo lugar?

Más: ¿y esta distancia que de ella brota
-donde lo hace, donde lo haga-

no es lo que bellamente impide
-padre Universo- otro tosco ladrillo en la tosca pared?

Se me suele decir
y allí, tozudeando tozudeando,

-como tu sal del Epecuén y tus ciruelos del Masallé-
me pregunto, padre Universo...



SENTÍ

Sentí,
al desnudarme,

que en el cementerio de Carhué
el sol,

era la rugosa mano de mi madre
que aquel golpe en la frente curaba.



SI LA VERDAD NO ES LA POBREZA (a la verdad)

Si la verdad no es la pobreza
¿qué es la verdad congoleño, zimbabuense, burundés?

Si la verdad no es aylan muerto
¿qué es, hombre de la Ruta de los Balcanes?

Si no eres tú, mujer humillada,
¿qué es, mujer humillada?:

¿la palabra vacía,
el abrazo vacío?,

¿don dinero,
don poder?.

Si ello no lo es,
¿qué es entonces la verdad?:

¿la cordillera
callada?,

¿la Cruz del Sur en lo alto
brillando sola?

(…)

Dime,
Hermana Ida…



TE SEGUIRÉ (a Carhué)

Te seguiré Carhué
por tu Yrigoyen

con el aromo del fondo,
amarillo y del brazo.

Caminaré como de mañana:
poeta, maestro

y el gato, del otro brazo,
dócil, naranja.

Te iré más lejos,
¡por Masallé!, ¡por Epecuén!

¡Ay!
te iré…

cuando aún no estaba,
cuando ya no estaré…



TODO TIENE SU JUSTO FIN (contra los muros)

Todo tiene su justo fin:
los injustos muros

ser derribados,
hoy, mañana, pasado mañana,…

por los justos grupos
o por los justos tiempos.



VA SIMPLE MI TEXTO YENDO

Va simple mi texto yendo
por el arroyo Pigüé claro

y como barquitos de Federico
¡barquitos al Epecuén bajando!

Y todos saben de aquel arroyo,
¡de Lorca!, del salado lago

mas,… ¿sabrán de mi texto simple
Federico, mi buen amigo?

¿o muerto quedaré en la tierra
sin barquitos al Epecuén bajando?...



VENGO CON MI PASADO

Vengo con mi pasado en cada mano: en una los 50, en la golpeada izquierda los 60.
Vengo desde: abril, Carhué, la infancia de higueras, Masallé, la "Uno", el comercial y un traje marrón, ¡búmeran de la pampa y de lo que vendría!)

Vengo con mis 70 por Buenos Aires, Freud, Plazas de Mayo, ¡amores, amores! y un robinssito hasta la "arteritis de Takayasu".)
¡Allí en cada órgano!. ¡Una Rx de tórax fielmente lo delataría!

Vengo en cada azucena, ¡Madre!,
en toda usurpación, ¡Malvinas!

Vengo Epecuén los 10 de noviembre
y en cada ola del Atlántico, ¡Mar del Plata, Cerati y Moura!

Con las leyes de Newton, el interés compuesto, la rebelión de Espartaco y la quiebra de la familia, ¡también!)
Pizarra, escrititos, "menos uno" y los 90...

¡los 90!..., ¡ya pasado!,
¡pasado pasado vengo!

Vengo jubilado, las muertes que no coagulan, el brazo hendido, poemas, Aylan, Candela,...
Y ayer, 10 de mayo, de un ¡No al 2x1!, de mi bella Plaza vengo, ¡con bella Ley vengo!

...

Soy todo ese pasado, lo sigo en esta mesa escribiendo.
Vengo con él, es mi único ADN, ¡alto alto me iré con él por esta casa, su fondo y la Yrigoyen!

Alto: tocando los altos ápices de higuera y aromo en la altura,
Alto: tocando los altos ápices de acacias y fresnos en la altura...



¿Y CÓMO PUEDES? (a los pobres)

¿Y cómo puedes sobrellevar tanto
subido sobre ti mismo?,

sólo,
tanto.

¿Y cómo puedes,
al mismo tiempo, de ti mismo bajado?,

sólo,
tanto.

¡Qué te cargas en tus brazos!,
¡qué en tus brazos descansas!,

sólo,
tanto…

...

Salvo un corazón que explica,
que en el medio,

en la nada,
tortuoso

late
y late…



Y DEJARÉ UN COLIBRÍ

Y dejaré un colibrí
por la Yrigoyen suelto,

¡ay!, cuando por última vez
cierre esta puerta.

Aleteará como colibrí
mi verso en los fresnos de la calle,

mi verso en los fresnos:
 ¡Carhué y utopías!...

...Y dejaré un colibrí suelto
y sin llave cerraré la puerta

y uno me llevaré:
¿adónde irá el camino?

Y uno me llevaré,
mil quedarán en tus fuentes,

Mil:
¡eternamente contigo!...



Y EN UN BOLSILLO DE SU ABRIGO (a Antonio Machado y a Aylan Kurdi)

Y en un bolsillo de su abrigo
-arrugado, polvoriento,

migrado-
le encontraron un papel

-arrugado, polvoriento,
migrado-

Decía,
Aylan, algo así:

“En este mundo hay azules
y hay sol de infancia…”

...

(¡Ay!, ¡hay!
mi “Machado el bueno”:

qué se me va la garganta al salobre lago,
qué me duele por primera vez el brazo hendido…

¡Qué sigue por ti yendo la vida!,
qué la sigue “golpe a golpe”,

qué ”verso a verso” la sigue
por tus campos de Castilla,

por mis campos de Masallé,…
¡por los campos del justo mundo!

donde hay tus azules y otros,
donde hay sol de tu infancia y sol de miles otras…



YA LO HUBE ESCRITO

Ya lo hube escrito,
¡he sido mi obrero!:

cosido mis botones en la nueva camisa,
rastrillado las leyes de la termodinámica hasta quitar su hojarasca,

llorado sobre mi hombro
y cuando estuvo hendido, llorado sobre él hendido,

construido una casa, como deber,
construido unos versos, porque era imposible no hacerlo…,

plantado árboles: aromos, olmos, castaños,…
¡ay! talado otros,

querer como el Universo me enseñó cuando el Universo se acaba
¡querer!, ¡querer!, ¡querer!…

Ya lo hube escrito
¡he sido mi obrero!

Por la tarde del Masallé sigo en ello:
¡altivo!



MIL SUEÑOS

Mis sueños habían quedado dispersos tras el misil.
Mi cuerpo tendido, tenía el último dolor.

Un trozo del olivo donde la besé tantas noches
me tocaba.

Arriba, arriba,
el cielo amanecía azul.


                                                                                      Siria, 2018


MAS TAMBIÉN

Mas también,
entre las hendijas de la misma muerte,
 
fluirá la infinita vida incontenible,
¡mil veces incontenible!

Y las hendijas serán ventanas
y las ventanas serán abiertas. 



SENTADOS SOBRE LA CAMILLA

Sentados sobre la camilla de la guardia
se apoyó sobre mí silenciosa.

Érase una nube pequeña
sobre una montaña precámbrica.

Sentí en mi ladera izquierda su lluvia
y pensé:

¡ay!
esto del dolor humano.

                                                                    Junio de 2011



MIS POEMAS

Mis poemas
son estrofas de dos versos,

como tu cuerpo -mujer-
que es poema de dos estrofas pareadas.

. . .

El título
un rostro afarolado

con dos brazos que se me enhiedran
en dos versos primeros

y dos piernas que sostienen el enhiedro
en dos versos finales.

. . .

Entre enhiedros:
un renglón amplio, limpio,

ordenado, solidario
de un Masallé misterioso.